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jueves 27 de abril del 2006
Henestrosa, un mexicano que cambió su suerte por virtud de las letras
Yadira Llaven     / 

Hombre de 100 años, testigo de la historia de México desde 1906, amante de la cultura indígena de la cual forma parte, escritor oaxaqueño que con su obra develó al mundo el valor de la tradición oral y presentó indios orgullos de sí mismos; ése es Andrés Henestrosa, el escritor y pensador que el jueves pasado recibió de manos del presidente municipal de Puebla, Enrique Doger Guerrero, copia de la cédula real de la fundación de la ciudad como reconocimiento a su trayectoria literaria.

El autor de Los hombres que dispersó la danza, después de recibir el aplauso y el reconocimiento, agradeció, con la voz temblorosa de la emoción, un homenaje ante sus ojos “del todo inmerecido”, porque “yo no he hecho otra cosa que luchar por ser mañana mejor de lo que soy hoy y pasado mañana mejor de lo que puedo ser en adelante”, dijo.

Origen del escritor

Recordó que cuando llegó por primera vez al Distrito Federal, “el 28 de diciembre de 1922, acababa de cumplir 15 años; estaba (José) Vasconcelos en la cúspide de su fama y yo, casi, casi descalzo, me fui a verlo a la calle de La Academia número 15; me recibió de pie, oyó mi petición y me apartó con la mano; entonces yo me puse gallo y le grité a aquel hombre que estaba en la plenitud de su gloria, que yo estaba en México por culpa suya, porque él había dicho que triunfando la Revolución tendrían los pobres, los huérfanos, pan, techo, escuela, libros, y que todo eso era mentira”.

Refirió que después de ser “llamado mentiroso por un jovencito de 15 años”, Vasconcelos le puso la mano en el hombro, “donde hay que ponérsela al que sufre” y le dijo que no tenía dinero ni alimentos, pero le obsequió la colección de clásicos que había sido editada en ese entonces por la Secretaría de Educación Pública, entre ellos el de Las vidas ejemplares “un librito que me cambió la vida” y la posibilidad de estudiar como interno en la normal.

Para ser recordado

Remembró que en ese primer viaje se había sentado en una banca de la Alameda central a llorar porque quería estudiar y no tenía dinero para la inscripción, “nadie me dijo entonces que un día iba a merecer reconocimientos o que iban a dármelos sin merecerlos”, y agregó que la de Puebla quizá sea de las últimas manifestaciones de cariño, de admiración “por una obra que no escribí, pero que prometí escribir” que pudiera recibir en vida.

Indicó que a sus 99 años “todavía tengo la esperanza de vivir por lo menos cinco años más para escribir una paginita para que de aquí a cien años, cuando otra patria esté constituida, alguien recuerde que un niño descalzo, desamparado, huérfano de todas las orfandades, llegó a fuerza de voluntad, trabajo, sufrimientos, lágrimas, a ser algo como lo que soy”.

Por virtud de las letras

Orgulloso de su origen, Henestrosa recordó a Benito Juárez, un “indio que por virtud de las letras llegó a ser lo que fue y que obligó a decir a José Martí a decir, ‘indio que sabe leer puede llegar a ser Benito Juárez’, y con esa esperanza me puse a leer libros; no entendí nada pero saqué en limpio una lección: lo que hoy no entiendes te ayudará mañana a entender”.

Aseveró que fueron los libros los que hicieron “de aquel niño bronco lo que ahora soy: un mexicano que quiso cambiar su suerte por virtud de las letras”; compartió con los presentes que en su vida ha leído más de mil libros, “no recuerdo la lectura, pero sí lo que la lectura me sugirió, y un libro vale más por lo que sugiere que por lo que realmente dice; hasta la equivocación es una ganancia, porque una mala lectura crea en mi una interpretación personal”.

Superar el origen

Dijo también que no es más que “un indio que quiere que todos los mexicanos, sin excepción, puedan tener un libro en la mano; puedan por virtud del libro superar su origen, pasar de la nada al todo” como Benito Juárez, y con voz entrecortada reiteró que “eso es lo que quiero, que todos los mexicanos sepan leer y escribir, lo demás viene por añadidura; y que todos los niños mexicanos puedan un día merecer homenajes, aplausos, y morir cuando tengan ciento cinco años”.

Dijo también que llegó a Puebla “viejo de 100 años a recibir este homenaje que me prolonga la vida; el aplauso ayuda a vivir, el reconocimiento ayuda a vivir, porque si no se merece hoy, puede merecerse mañana; y viene entonces a mi mente la bella frase de José Martí, ‘indio que sabe leer puede llegar a ser Benito Juárez’ y ésa es la aspiración de su amigo Andrés Henestrosa y el hombre se mide por lo que sueña”.

Hombre universal

Enrique Doger, después de entregar la copia de la cédula real dijo que Andrés Henestrosa “no sólo es modelo de longevidad sino de alegría de vivir, de tenacidad y entusiasmo, gracias a lo cual sigue brindándonos su erudición, su charla amena y su insaciable deseo de aprendizaje”.

Aseveró que Henestrosa “es un lector ejemplar, perseverante admirador de los clásicos, amante de la  cultura popular, humorista fino, analista crítico, soñador empedernido y ante todo un creador; he ahí el carácter de un hombre universal que se nutre ante todo de la curiosidad, de la observación acuciosa, del aprendizaje permanente”.

Amante de su lengua

 Doger Guerrero señaló también que “desde sus orígenes indígenas el maestro Henestrosa transitó un camino que gracias a su talento honra a la historia, a la literatura y al periodismo de nuestro país” y destacó “en el recuento por más inacabable de sus aportaciones” su investigación que permitió fonetizar la lengua zapoteca, crear un alfabeto y elaborar un diccionario zapoteca castellano.

También estuvieron presentes en la ceremonia, el secretario general del ayuntamiento de Puebla, Ignacio Mier Velásco; el síndico municipal Lauro Castillo Sánchez; y los regidores del Cabildo.

Los pueblos culturalmente caminan solos, no necesitan leyes: Henestrosa

Entrevistado después de la ceremonia sobre la ley de cultura que se encuentra actualmente en proceso de aprobación en la Cámara, Henestrosa, protagonista del devenir cultural en México en las  últimas siete décadas, aseveró que los “pueblos culturalmente caminan solos, no necesitan protección”, por lo tanto “una institución gubernamental que se opone a lo que nos es tradicional, pierde su tiempo, el pueblo sabe dónde va”.

Agregó que “el hombre camina solo buscando su veneración a través de la cultura, de las letras, aunque no existieran las leyes; el hombre es un ser que por sí solo, sin escuela que lo obligue, llega a aprender, se pregunta de dónde viene, a dónde va por qué está aquí y de alguna manera se responde, ésa es la cultura”.

El caso Poniatowska

Sobre los ataques del panismo a Elena Poniatowska por defender abiertamente su postura política, Henestrosa consideró una actitud reaccionaria “perseguir el pensamiento libre” y agregó que “la palabra escala montañas, se cuela al pie de la puerta, va hasta donde puede llegar; de modo que pueden seguirle prohibiendo y lo que ella diga tiene validez”.

 

Nómadas, la presencia invisible: una visión plástica de las culturas errantes

 
“Nómadas, la presencia invisible” es el nombre de la exposición en la que el artista español, Iván Montero, transforma en colores y líneas las experiencias vividas durante los últimos cuatro años con cuatro de estos grupos; lo que intenta esta serie es “contar mediante el color, y la fuerza de las manchas y líneas” algo sobre el entorno de los diferentes grupos con los que ha convivido: los gitanos de España y Rumania, los beréberes en Marruecos y los mixtecos en México.

La exposición, que será inaugurada el próximo sábado 29 en la Galería de Arte Contemporáneo y Diseño, estará acompañada por las fotografías de Sara Herrero, quien compartió con el artista plástico sus incursiones a estas comunidades, y de la poesía de Gabriela Puente quien escribió un poemario inspirado en la obra plástica de Montero y las imágenes de Herrero, así como en las experiencias relatadas por ambos sobre estas etnias.

Nuevos nómadas

Se trata en todos los casos de grupos nómadas, aseveró Montero, aunque en el de los gitanos y beréberes es más evidente; el de los mixtecos de Puebla y Oaxaca “quise meterla en el proyecto para hablar de la nueva forma de nomadismo que hay hoy día que es la migración y se me hace que México tiene mucho que decir en cuanto a migración y es un momento importante para hablar de ello”, explicó.

Comentó que él y Sara Herrero estuvieron trabajando “en todo lo que es la Sierra Mixteca entre Puebla y Oaxaca, nos acogieron muy bien, tuvimos la oportunidad de ver que todos los pueblos la mayoría están vacíos, eso nos sirvió mucho para ver qué es lo que pasa”.

Obstáculos superados

Mencionó también que para este proyecto convivió con cada uno de estos grupos en compañía de la fotógrafa Sara Herrero, encargada de hacer un registro de las personas y lugares visitados; agregó que los viajes para recopilar la información necesaria fueron costeados por ellos mismos.

Aseguró que “el gran problema” para este proyecto fue “localizarlos porque se trata de nómadas, así que primero es el impedimento de la información”; los idiomas también fueron un impedimento para este propósito además de se trata de gente “poco hospitalaria, sobre todo con la gente occidental, pero esto se debe a la propia historia de rechazo que han vivido”, explicó. Sin embargo, afirmó, “tuvimos mucha suerte” porque “hemos conseguido meternos en sus casas”.

Artista nómada

Con su trabajo, expresó, intenta transmitir la poesía de estos pueblos, más que los aspectos históricos o antropológicos; “irme a un grado más sentido, de encontrarme yo con la pintura en el taller y con todos los recuerdos, tratar de asimilar la experiencia de estos cuatro años y sentirme un poco libre, como nómadas también”.

Lo que he ido haciendo en estos cuatro años de trabajo, ha sido seleccionar y archivar los datos, documentación y fotos, “parte de ella ha sido recogida por Sara (Herrero), todos esos elementos me sirven en mi taller para tomar datos de colores, formas, costumbres, elementos que luego traduzco mediante líneas o gestos, a mi lenguaje”.

Estética efímera

Indicó que en cada grupo a tratado de seleccionar “lo que me parece más la identidad de la cultura que he vivido”; aunque en todos los casos se trata, dijo, de una “estética efímera” que va surgiendo en la medida en que los grupos se relacionan con sus nuevos entornos.

Lo que hay de constante en esta estética, más que en los objetos, “suele estar inscrito en ropas o en sus tiendas de campañas, o en sus cuevas y van decorando todo por donde van con un lenguaje muy específico”.

Agregó que de estas culturas “ninguna se asemeja, pero tienen mucho en común, en cuanto a cromatismo y forma de vida, costumbres y a todo. Ésos son quizá los rasgos más trascendentes”.

Conexión intercultural

Indicó que en el aspecto del color “he encontrado muchos puntos de conexión entre todas estas culturas nómadas, como son el significado del negro, blanco, rojo, naranja, o los contrastes si tienen muchos paralelismo entre uno y otro”.

Como ejemplo, habló del significado del blanco que “para ellos es la muerte, la calma total”; mientras que el negro “es la noche es un lugar de recogimiento, de intercambiar experiencias, de hablar de negocios, de sueños, para ellos la noche tiene connotaciones familiares, alegres”.

Parte de un todo

Comentó que esta experiencia con los grupos nómadas “confluye en darse cuenta uno mismo que somos parte de una bola que es el planeta Tierra y en donde todos formamos parte de todos y donde a estas alturas de la historia del ser humano ya nadie se puede considerar ni raza pura, y eso me parece lo rico”.

Dijo que “lo bueno de la globalización es el intercambio que se está produciendo para crecer más unos con otros. Y eso es lo que ha quedado en mi obra, en que todas estas culturas me han aportado algo. Es signo de que yo he ido a todas partes como nómada”.

Mujeres tristes

Por su parte, la fotógrafa Sara Herrero comentó que una de las parte “más duras” de la travesía, más allá de las dificultades del viaje, fue “encontrarse con mujeres que habían sido vendidas desde los doce años, totalmente solas, el marido se va con las cargas y ellas se quedan con los niños y vendidas”.

En concordancia con esta impresión, las imágenes que presentará son “retratos instantáneos; lo que más le interesaba era su rostro, su expresión. Todas tienen ojos bastante tristes”, sobre todo en el caso de las mujeres beréberes, porque “allá las mujeres con menos que una cabra, tratan mejor a las cabras o al burro que a la mujer”.


Los sueños moldeados de Soriano se apoderan de Puebla


La Puebla de los Ángeles en el 475 aniversario de su fundación recibe en su zócalo a algunas de las criaturas de bronce que conforman la fauna personal del escultor y pintor Juan Soriano, creada durante los últimos años de su vida y compuesta principalmente por aves que simbolizan la libertad.

La inauguración oficial de estas piezas monumentales será el día de hoy, viernes 21 de abril, a las 13:00 horas en el zócalo de la ciudad; la muestra se complementa con 25 esculturas más en formato menor que se exhibirán en las galerías del palacio junto con 29 fotografías personales que dan cuenta del trabajo creativo del artista jalisciense. Esta exposición permanecerá hasta el 26 de julio.

Juego y libertad

Roberto Velázquez, curador de la exposición, comentó que la museografía pretende ser una reminiscencia de otra exposición de Soriano presentada en los años ochenta en la Universidad Metropolitana, “en donde la directriz del maestro Soriano era la que dictaba ese diálogo entre la forma, la composición, los ritmos de jugar con una serie de piezas que él crea sobre el mundo de la paloma, sobre el mundo de la libertad de esos animales”.

Consideró que de la misma manera en que Soriano “juguetea” con la creación, en la museografía que se hace de su obra, el juego también debe estar presente, “pero saber exactamente dónde va a quedar colocado el juguete para que después se continúe jugando con los niños; que ellos puedan tocar, se puedan subir, recorrer las piezas”.

Artista universal

El también subdirector técnico del museo José Luis Cuevas, señaló que “Puebla, en su 475 aniversario, conoce e identifica a los grandes artistas”, por lo que esta exposición, además del festejo por la fundación de la ciudad, “es un reconocimiento a un gran artista universal que marca la parte nueva, la parte contemporánea, el nuevo horizonte de los jóvenes artistas de Puebla y de muchas partes de México”.

Agregó en ese sentido que “la mejor pedagogía” en Soriano es “el jugueteo” con los materiales que va de lo pequeño a lo monumental en “un juego que va más allá del juego; al campo de la búsqueda de sí mismo, de su cuerpo, de la visión a la arquitectura; estamos hablando del artista ya maduro, pero que nunca dejó de ver e imaginar como un niño”.

 Jugar con el espacio

Respecto a la colocación de las piezas monumentales en forma de herradura, indicó que “era un poquito para jugar con la plataforma zócalo y abrazar el edifico de la catedral; integrarse un poco, también jugando, con los faroles, esos dragoncillos coquetos que juegan con esos caballitos de mar”.

Agregó que la intención fue “que la gente se volviera romántica en el anochecer o en la mañana; juguetear para poder caminar tranquilamente por este pasillo que nos brinda este hermoso lugar del estado de Puebla”.

Un lujo extraordinario
 
Dalia Monroy, directora del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, organismo que coordina esta exposición, comentó que las obras de Soriano se han presentado, a manera de homenaje al recién fallecido artista, en diferentes estados de la República, pero por separado, es en Puebla donde por primera vez se reúne la obra monumental y la de formato menor.

Comentó también que el Centro Nacional de Conservación de Bellas Artes fue el área encargada de mover la exposición escultórica de Juan Soriano, que antes se exhibió en Durango y en Jalisco y que, después de Puebla, ocupará la plaza principal de la ciudad de Tlaxcala. Tener esta exposición en Puebla, aseveró Monroy, “es un lujo extraordinario”.

Anunció que a la inauguración de esta exposición plástica “asistirá como invitado de honor el reconocido escritor Carlos Montemayor, amigo personal del artista, quien se suma a este homenaje a Juan Soriano —un artista del tiempo y de todos los tiempos—, que le rinde la ciudad de Puebla y sus habitantes, en el 475 aniversario de la fundación”.

Inversión irrelevante

Por su parte, el regidor Pablo Fernández del Campo, presidente de la Comisión de Festejos del 475 Aniversario de la Fundación de Puebla, consideró “relevante dentro de los festejos” poner al alcance de los poblanos “expresiones artísticas de relevancia que impactan no sólo el espíritu y el ánimo al poder observarlas y verlas, sino también nos pone en un lugar de privilegio a nivel internacional al poder presentar una de las obras más relevantes de los artistas plásticos mexicanos de talla universal como Juan Soriano”.

Indicó que la inversión para que la obra monumental de Soriano pueda ser vista en Puebla fue de 800 mil pesos, y que en este momento se encuentran gestionando que este recurso pueda ser “patrocinable al 100 por ciento” y aseguró que con lo recaudado a través de aportaciones de empresas, se cubrirá el costo de la inversión, y en caso de existir un remanente será para otras exposiciones de este tipo propuestas por el imacp, por lo tanto, dijo, “el costo es irrelevante frente al impacto que pudiera tener”.

Sobre Juan Soriano
 
Nacido para ser artista, Juan Soriano (1920-2006), fue un niño prodigio, papel, tintan, títeres, pinceles y barro fueron sus juguetes de niño. Su acercamiento con la actividad plástica fue temprano, desde los ocho años se destacó por sus aptitudes en este rubro. A los catorce, cuando formaba parte del taller del pintor Francisco Rodríguez “Caracalla”, participó en su primera exposición colectiva en el museo de Guadalajara. A partir de entonces y gracias al impulso de su hermana Martha y de las enseñanzas del también pintor Jesús Reyes Ferreira, Soriano habría de incursionar en el ámbito de la plástica mexicana con notables contribuciones sobre temas como la composición y la forma.

A lo largo de sus 70 años de creación, este reconocido enfant terrible del dolor y los espacios, dio muestras de una envidiable libertad en su obra pictórica, dibujística y escultórica. La faceta de pintor fue tal vez la más conocida, en ella buscó y encontró nuevos caminos expresivos y tuvo la libertad de experimentar con una gran gama de técnicas y materiales.

En los últimos tiempos, acentuó su obra plástica con la escultura monumental. Su trabajo, siempre en movimiento, consiguió dimensiones líricas al evocar las cosas no palpables. Luchó por darle al barro y al bronce una novedosa dignidad y calidad a través de la interrelación activa de volúmenes y espacios, de juegos o ensayos de colores, texturas y dimensiones que le dieron a su escultura una fuerza e intensidad únicas.

El 10 de febrero de este año, el maestro Juan Soriano —quien el año pasado fue homenajeado en el Palacio de Bellas Artes con motivo de sus 85 años de edad; y el rey Juan Carlos de España le dio el Premio Velásquez de Artes Plásticas en una ceremonia realizada en el Museo del Prado— murió a consecuencia de un paro cardiaco en el Instituto Nacional de Nutrición (inn).


   

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