Tomar whisky por la tarde. Embriagarse de tarde, de noche.
Ver los movimientos sensuales, gatunos, de una amiga que se contorsiona al ritmo de la música. Qué deleita a las amistades que reconocen, la portentosidad de una belleza morena que sabe lo que tiene.
Bailan cuatro jabalines para ella.
Reta:
--Quien me baile mejor, le bailo.
Somos patéticos.
Ella sí baila. Erotiza. Lo sabe.
Uno de los briagos toma la página de esta columneja donde están dos fotos de ella y la frota en cuerpo. Ella sonríe. Coquetea.
Se sabe deseada. Lo asume. Le gusta.
Juega con ello. Con la idea.
Las otras amigas presentes les agrada la idea, la peda.
No llega a ser bohemia, no está Joaquín Sabina en el ambiente. Reggaeton y otras rolas arrebatan los sentidos.
“El Chinito XXX” de La Cantina es la pieza más recurrente. Sus leperadas están cabronas. Wawis, rusa, culito, coger, lámele, chúpale, puta, follando las palabras de cajón. Cae en gracia.
Es miércoles, es tarde.
A las 4 de la tarde, le había dicho a Gaby. Puntual. Disciplinada. Llegó a las 3:50 pm.
Le serví una cerveza; yo me llené la primera copa de whisky. Al poco rato Selene se nos unió sin tomar. Anginas el motivo. El impedimento.
Contágiame, pedí.
Y le besé los labios.
Chinsumá, para morir nacimos…
Brenda me tomó por asalto en el Messenger.
--Qué me vas a dar, es día de las secretarias, dijo.
--Vente, estamos tomando unos tragos.
A los 20 minutos ingería su primer trago con nosotros. Carácter.
A toda madre, como me gusta: Tres damas y yo, cual Llanero, Solitario. Una amiga más venía en camino. Amenazaba. Cumplió. Llegó.
Whisky, dijo.
Ya éramos cinco mujeres; yo, no olvidarlo, soy lesbiana.
La tarde era redonda. Luna.
Y en eso, olfato tiene, me habló Moisés. Buscaba bulla. La encontró.
Trajeron una botella y fueron por los hielos. Una six más de chelas. Porque la amiga que bailó, se me había olvidado decirles, tomaba cervezas.
--Soy corriente, para mí chelas y ron, estableció.
Era una orden.
A las diosas no se les discute, se les obedece.
* Obedecimos.
Además, como les conté al principio, desquitó las atenciones al deleitarnos con sus quiebres al danzar para nuestros embriagados ojos. Para el espíritu.
No tocar, no tocar… clamaba Moy. Hice caso omiso.
Pero todo principio tiene un fin, desgraciadamente en este caso. Comenzó el éxodo. Ya eran la 1:30 de la madrugada. Rompimos una jerga y nos fuimos todos…
Sí, nos fuimos.
Pero la morena belleza aún danza… en mis ganas enhiestas.
JAIME VALLS
Parece al presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, Jaime Valls Esponda, no lo han rebasado las lluvias. El temporal.
Los baches que en estas temporadas de lluvias son una calamidad, no han logrado rebasar la respuesta del ayuntamiento conejo.
Aún así hay algunas zonas que sí padecen la descompostura de sus calles y secciones de las colonias quedan virtualmente aisladas. Ejemplo de ello son las colonias Bosques del Sur y Diana Laura, en el Poniente Sur de conejolandia. El lodo hace de las suyas, y los consabidos deslaves también.
La comuna tuxtleca atiende con presteza los baches en las áreas centrales de la capital, pero luego deja de lado las calles de los cinturones de pobreza. Donde no existe pavimento.
Es menester tomar cartas en el asunto, ser solidarios con los sectores más afectados de la población, con quienes se forran zapatos y zapatillas con plásticos para librar en algo lo lodos que inundan sus calles.
Con quienes ven limitados en los servicios de agua en pipa y garrafones, gas y demás servicios porque los transportes se niegan a aventurarse por esas calles que están en lamentable estado.
Jaime Valls es un político que ha sorprendido por su capacidad de respuesta, por su dinámica de trabajo.
Quienes le apostaron a que fracasaría y se mantendría alejado del sentir ciudadano, fallaron. Afortunadamente.
Está inmerso en la solución de los problemas. Le echa ganas. Hay que ayudarlo.
Por ello el tip.
Su necesaria ayuda que le solicitan de las colonias mencionadas.