domingo 15 de julio del 2007 Migrantes indocumentados y documentados z /
Migrantes indocumentados y documentados
Por Francesco Filippi
¿ABIERTA AMENAZA SOCIOCULTURAL O MOTOR ECONÓMICO INVISIBLE?
Oikos - Cooperação e Desenvolvimento, Lisboa, Portugal
Resumen:
En este boletín se analiza la construcción de la identidad 'latina' en
Estados Unidos y se exploran los puntos de coincidencia entre la
represión en contra de los migrantes mexicanos y centroamericanos en su
travesía hacia Estados Unidos y la violencia que sufren los migrantes
africanos y del este europeo al querer entrar a la fortaleza que es la
Unión Europea.
¿Estados Unidos (Latino)Americanos?
Las consecuencias sociales, culturales y políticas de la presencia
latina en la sociedad estadounidense o la incoherencia de la 'amenaza'
latina a la 'American way of life'.
Camino por el centro de Los Ángeles, California. En la Plaza Olivera
existe un pequeño altar consagrado a la Virgen de Guadalupe. Un poco más
lejos, el letrero de un restaurante indica 'Pupusería'(1) ; otro negocio
se llama 'Ropa para la familia'. Buena parte de las calles de la ciudad
están repletas de letreros en español, a veces con errores ortográficos,
que indican varios giros comerciales de distinto tipo a cargo de
hispanoamericanos, también llamados aquí latinos, hispanos, chicanos, la
Raza, etc., etc.(2) Los latinos en los EU son muy visibles y las
estadísticas de su presencia en el país son significativas: el último
censo estadounidense (2000) adscribe a la categoría hispánica 37
millones de personas, casi el 13% de la población, excluyendo a los 3.9
millones de puertorriqueños residentes en Puerto Rico. Los latinos ahora
son el segundo grupo étnico del país, más numeroso que los
afroamericanos, e inferior sólo a los 'blancos'.(3)
Dos factores han contribuido a este fuerte crecimiento numérico. En
primer lugar, la porosidad (no reconocida mas real) de la larga frontera
que divide EU de México, puerto de acceso al llamado american dream
para millones de personas que proceden de toda América Latina. Otro
factor que hoy es determinante para el crecimiento de la presencia
latina es la fertilidad media de las mujeres latinas que resulta
bastante más alta que la media nacional y la de la minoría afroamericana
(3.1 hijos por mujer latina, en comparación con la media nacional de 1.9
y 2 para las mujeres negras) (4)
El dinámico mundo de los medios estadounidenses se ha adaptado con
rapidez a esta imponente presencia, creando una variada oferta de
canales y programas televisivos en español o bilingües. Como
consecuencia se ha venido imponiendo un nuevo lenguaje, el espanglish.
Un nuevo ritmo, hecho en USA, resultado de un híbrido cultural, que
involucra a latinos y no latinos, rebasa la hoy obsoleta salsa y cumbia,
es decir, el raggaeton, una mezcla de hip-hop y remembranzas
latinoamericanas.
Con base en estas superficiales consideraciones, ha lanzado un nuevo
grito de alarma el tristemente célebre profesor universitario Samuel
Huntington, autor del libro El choque de civilizaciones y la
reconfiguración del orden mundial (texto fundamental para la
construcción ideológica de la política de George W. Bush). Huntington es
uno de los principales promotores de la diatriba política sobre el tema
de la inmigración latina en EU. Con el texto 'Who are we: The
Challenges to America's National Identity' (¿Quiénes somos?: Los
desafíos a la identidad nacional estadounidense), ha atizado una
supuesta crisis para la identidad estadounidense a causa de la presencia
de latinos que, según esto, difícilmente se integran o se asimilan de
acuerdo con los fundamentos de la cultura anglosajona que, según los
estudiosos, son la lengua inglesa, el cristianismo, una conciencia
inglesa de la preeminencia de las leyes, la responsabilidad de los
mandatarios, el derecho de los individuos, los valores protestantes del
individualismo, la ética por el trabajo y la fe en el hecho de que los
seres humanos tienen el derecho y el deber de crear el Paraíso en la tierra.
La amenaza latina difundida por Huntington presupone una homogeneidad
cultural, una comunión de intenciones, una capacidad de acciones y de
articulación política que no encuentra verificación en la comunidad
inmigrada de Latinoamérica. Huntington es incapaz, consciente o
inconscientemente, de evitar una homogeneización artificial del Otro, y
construye sus propias fobias sobre una idea de la población inmigrada
latina alejada de la realidad. De hecho la presencia latina se
caracteriza por la heterogeneidad y por la fragmentación geográfica,
política, económica y de identidad.
No obstante que entre los inmigrados latinoamericanos los mexicanos
constituyen el grupo más numeroso (22 millones de mexicanos entre 37
millones de latinos y por eso el apelativo 'hispanic' en EEUU había sido
sinónimo durante mucho tiempo de mexicano), hoy otros grupos nacionales
tienen una presencia clara: puertorriqueños (3.4 millones), cubanos (1.2
millones), dominicanos (800 mil), centroamericanos (1.7 millones) y
sudamericanos (1.4 millones, mayormente colombianos, ecuatorianos y
peruanos). Estas comunidades llegan de sus diversos países con sus
respectivas culturas nacionales a cuestas, y no pocas veces entran entre
sí en conflicto por cuestiones relacionadas al origen de cada quien. El
individuo hispano tiende a definirse sobretodo con relación a la
nacionalidad de origen y sólo en segundo lugar como 'hispano',
connotación en todo caso poco clara y sin características raciales precisas.
Asimismo, los latinos en los Estados Unidos residen en un territorio
extraordinariamente vasto (no obstante encontrarse mayormente en 'sólo'
ocho estados federales) y en comunidades mayormente monoculturales(5).
Esto implica que las experiencias de vida, necesidades, prioridades de
las comunidades, trabajo y niveles de integración son bastante
diferentes y los escasos contactos entre las distintas comunidades
hispanas limitan la recíproca fertilización y unión.
Lo fragmentario del mundo hispano explica entonces la falta de una
verdadera identidad hispana, capaz de sustituir o sobreponerse a las
identidades nacionales y mientras las identidades nacionales se van
diluyendo, éstas tienden a ceder su lugar a una identidad híbrida o
estudiadamente estadounidense. Esto ayuda a explicar también la
incapacidad hasta ahora demostrada por la minoría hispana de imponerse
en el contexto estadounidense, mediante un liderazgo unitario o
impulsando una agenda política de prioridades comunes.
Lo anterior no pretende negar la existencia de un 'Hispanic Power'. Las
recientes (y casi inéditas) manifestaciones de los latinoamericanos
(tanto en Estados Unidos como en sus países de origen) contra los
proyectos de ley en el congreso estadounidense constituyen un importante
paso adelante respecto a la necesidad de que la primera minoría
estadounidense se organice y alcance el peso político que le
corresponden. Este nuevo movimiento queda lejos, sin embargo, de
representar una amenaza explícita a la 'identidad estadounidense'
(fijémonos solamente en la consigna más repetidas por los manifestantes:
'we are Americans'), o de ser un sujeto político cohesionado y maduro.
David Ayón, investigador de la Universidad Loyola Marymount, ha llamado
Red Latina a una suerte de red que se apoya en los representantes
electos y funcionarios de origen latino y en las asociaciones de
latinoamericanos. Juntos trabajan por una rápida integración a la
sociedad estadounidense, promoviendo (a través de acciones de cabildeo)
programas sociales que puedan beneficiar a los inmigrantes, leyes que
puedan regularizar la situación de muchos indocumentados y acciones de
inserción escolar para los niños o de respeto a los derechos laborales
de los migrantes, entre otras.
La Red Latina, en muchos contextos locales (en lugares donde los
hispanos son particularmente numerosos) ejerce bastante influencia
política, pero en el ámbito nacional carece de un sistema de cabildeo
estructurado. Además, a pesar de que la Red Latina se posiciona al
interior del partido demócrata, el electorado no ha sido monopolizado
por dicho partido. Si en 1996 sólo el 15% de los latinos votó a favor
del candidato presidencial republicano Robert Dole, en 2000 cerca del
35% de los hispanos votó por Bush, porcentaje que inclusive aumentó en
la siguiente elección de 2004.
La fuerte influencia sobre hispanos que han ejercido con éxito los
actores más conservadores de las instituciones religiosas
norteamericanas(6), el lento pero progresivo aumento del número de
hispanos de un bienestar cada vez mayor(7) o, en el caso de los cubanos,
los motivos relacionados con el contexto de su lugar de origen, son
elementos que explican el número creciente de latinos que comulgan con
el mensaje político republicano.
Si en el ámbito local, entonces, las numerosas realidades asociativas
constituyen una base válida del Hispanic Power, en el ámbito nacional la
influencia latina en lo político es poco incisiva. Otra importante
limitante para los cabilderos hispanos es el dato respecto al acceso al
voto. Sólo el 17% de los latinos tiene derecho al voto. Entre estos
figuran muchos que han alcanzado un ingreso y un poder de compra más
altos gracias al establecimiento de su propia empresa o al acceso a
fuentes laborales menos precarias e inestables, factor que probablemente
tiende a sobreestimar la preferencia republicana de parte de los
votantes latinos.
La baja representación política de los latinos, según Carlos González,
director del Instituto de los Mexicanos en el Extranjero, es el
resultado de la actual estructura económica estadounidense que ya no
permite al inmigrante reciente alcanzar rápidamente un nivel de clase
media, como ocurría en los años 50 y 60. De hecho la economía
estadounidense se basa principalmente en los servicios y premia a una
reducida élite, generando paralelamente una subclase sin posibilidad de
movilidad ascendente.
La presencia latina en los Estados Unidos, a la luz de lo anterior,
resulta entonces poco homogénea y definida. El poder de asimilación del
mercado, la evolución conservadora de los sectores hispanos con acceso
al nivel de la clase media y la fragmentación de identidad limitan la
capacidad de acción política e incidencia social y cultural de los latinos.
La nueva 'América' de Huntington no tiene porqué temer a los latinos,
quienes son una fuente de mano de obra de baja capacitación, esencial
para la reproducción de la economía estadounidense basada en los
servicios y difícilmente constituye una amenaza para la identidad
norteamericana. ¿De qué sirve, entonces, ese muro con el que los EU
pretenden separarse del continente latinoamericano? ¿Es sólo la fobia al
terrorismo y a la diversidad que motivan su construcción?
¿O será que una frontera utópicamente impenetrable para las autoridades
es sólo uno de los muros necesarios para el actual sistema económico
mundial, tanto en EU como en Europa?
Europa, un sistema que se basa en la mano de obra indocumentada: como un sistema migratorio incentiva la clandestinidad reprimiendo a los
indocumentados.
El aseguramiento de un espacio a través de la militarización de la
frontera o la construcción de barreras físicas, así como una política
migratoria que permite el ingreso regular de un número de migrantes muy
por debajo de las necesidades reales del mercado de trabajo, no produce
más que una migración irregular estructural y aumenta la vulnerabilidad
de los migrantes indocumentados. Un sistema migratorio de este tipo no
es una peculiaridad estadounidense.
La Unión Europea, que desde hace años busca aumentar su eficacia en
materia migratoria, ha desplazado a los estados miembros individuales
(con avances sólo parciales). La UE se basa en un sistema de amplia
libertad para circular en su interior (integrado en su mayoría por
países miembros de la UE y algunos otros países asociados), pero
protegido por una frontera externa, cuya vigilancia ha estado en aumento
en los últimos 20 años.
En algunas zonas particularmente sensibles, la rigidez y la hipocresía
de esta barrera hacia el Este (los países del exbloque soviético) y
hacia el Sur (África, sea mediterránea o subsahariana), son ahora
dramáticas. Siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, el
Mar Mediterráneo es surcado por balsas y viejas embarcaciones llenas de
migrantes, perseguidas a su vez por autoridades costeras italianas,
maltesas y españolas. Muchas veces estos viajes terminan en tragedia.
Existe un lugar en donde esta frontera se convierte en un muro real y
donde las autoridades no escatiman esfuerzos por protegerla.
Paradójicamente este lugar se encuentra en Marruecos: es el enclave de
Melilla. Una barrera de seis metros de alto protege este pedazo de
España del territorio africano, anacrónico vestigio de un pasado de
conquista, ha sido recientemente escenario de una masacre casi
cotidiana. Melilla es la puerta de ingreso a Europa para cientos de
miles de marroquíes, norafricanos y migrantes del África subsahariana
que atraviesan el desierto para alcanzar el continente europeo.
Numerosos grupos intentan cruzar la frontera, otras veces son individuos
los que intentan saltar el alto muro. Las policías española y marroquí
no titubean antes de usar la fuerza para reprimir a los migrantes.
Comentando sólo dos de los casos más escandalosos, en octubre de 2005,
seis migrantes fueron asesinados por la policía con armas de alto poder.
A principios de julio dos personas murieron, una cayó del muro, la otra
por un disparo de arma de fuego.
Se antoja sensato preguntar qué interés tiene la policía marroquí para
defender la frontera europea.
La estrecha y eficaz colaboración entre las fuerzas del orden de España
y Marruecos es sólo un ejemplo de los acuerdos bilaterales entre países
europeos y norafricanos cuyo intento es optimizar la defensa del espacio
europeo, logrados mediante promesas de ayuda, inversiones y una mayor
integración comercial y económica.
Otro caso digno de mención es Libia. País hermético, sujeto a un embargo
comercial y político, acusado de violar sistemáticamente los derechos
humanos de sus ciudadanos, Libia había tenido hasta hace poco relaciones
particularmente difíciles con Italia a partir de la trágica experiencia
colonial italiana y por el recíproco tratamiento hostil hacia italianos
una vez lograda su independencia.
En los últimos años Libia se convirtió en uno de los principales puertos
de salida de migrantes africanos. Italia, entonces, olvidando largos
años de diatribas políticas y diplomáticas buscó y obtuvo una cercana
colaboración de las autoridades libias a fin de luchar contra la
migración. Una de las medidas más escandalosas fue la apertura en Libia
de centros donde Italia podía expatriar, sin mayor trámite, a los
migrantes que contra viento y marea arriesgaban llegar a costas
sicilianas. Así Italia evita hacerle frente a una crónica falta de
infraestructura para el resguardo de migrantes recién llegados, muchos
de los cuales piden asilo, y se libera del peligroso asunto de cientos
de personas agolpadas y vigiladas en centros de reclusión (sobre todo
por el impacto en la opinión pública), pero, eso sí, organiza en tiempo
récord puentes aéreos que recogen a cientos de migrantes y los
transportan a Libia. La suerte de estos desafortunados es desconocida y
poco interesa en Italia que Libia no sea de lejos un modelo a seguir en
cuestiones de respecto a los derechos humanos. Varias organizaciones
internacionales como Amnistía Internacional han denunciado esta práctica
pues también viola claramente el derecho al asilo político. Los
inmigrantes 'asegurados' en Italia no tienen siquiera el tiempo de
declararse solicitantes de asilo ni de escuchar una respuesta a su
solicitud dado que su expulsión hacia Libia es inmediata y definitiva.
Si el Mar Mediterráneo y Melilla se parecen mucho al muro en
construcción entre EUy México, las medidas que los países europeos
toman para asegurar el recibimiento, la integración o inclusive el
acceso regular para aquellos migrantes que son necesarios para la
economía europea son adrede insuficientes y poco funcionales. Muchos
países europeos establecen cuotas anuales para inmigrantes. Normalmente
las estadísticas indican qué sectores, sea la agricultura, la industria,
o los servicios y el turismo, necesitan a cientos de miles de
inmigrantes adicionales para cubrir sus vacantes laborales. De hecho,
según un método reconocido como válido en Italia (que en los últimos
años ha visto un marcado incremento en el número de migrantes documentos y no documentados), el difícil cálculo estadístico de inmigrantes
documentados presentes en el país se calcula sacando la diferencia entre
los migrantes documentados y la necesidad real de mano de obra total. El
número de empleos dejados vacantes por los migrantes documentados (y, se sobreentiende, por italianos también) será seguramente ocupados por
migrantes no documentados. Lo anterior demuestra que la habitual
asociación entre indocumentado y delincuente es absurda y que los
indocumentados contribuyen a satisfacer la necesidad de mano de obra del
país anfitrión. Y, al contrario, queda estadísticamente comprobado que
los indocumentados son los migrantes mayormente expuestos al
sufrimiento: los indocumentados aceptan empleos total o parcialmente
informales por la vulnerabilidad resultante de su condición de
indocumentados.
En cuanto a los esfuerzos por acoger a los migrantes, la Unión Europea
no ha querido invertir mucho. Las regulaciones en asuntos migratorios
están muy sesgadas a favor de la parte represora: en 2004, el Estado
italiano invirtió 115,467,000 euros para rastrear a indocumentados
frente a los 29 millones de euros que invirtió en proyectos de integración y asistencia para migrantes.
Los resultados de este enfoque europeo hacia la migración no han tardado
en manifestarse.
En noviembre de 2005 y también unos meses después, París fue el
escenario de graves desórdenes en los barrios mayormente de migrantes.
Miles de automóviles incendiados, daños por millones de euros, muertos y
heridos fueron el resultado de semanas de guerrilla urbana.
El gobierno francés ha denunciado la existencia de una organización que
supuestamente está detrás de todo, es decir, un movimiento cultural y
religioso que induce a los migrantes musulmanes a atacar los fundamentos
de la nación francesa. Son acentos distintos pero cercanos al discurso
de Samuel Huntington en EU. La realidad es muy distinta de entre las
teorías de un académico estadounidense y del gobierno francés: se trata
de una realidad integrada por la marginación y la desesperanza de una
sociedad que basa su propia prosperidad en la exclusión de muchos. Y una
sociedad que se basa en una hipócrita lucha contra los indocumentados
que termina por incentivar y hacer estructural la clandestinidad.
Conclusiones
Los países periféricos como fuentes de materias primas y de mano de obra
de bajo costo.
El refuerzo de las fronteras y el cumplimiento de leyes migratorias que
prevén flujos migratorios insuficientes son, entonces, características
comunes tanto de Estados Unidos como de Europa. Similar es también el
resultado: los empleos vacantes son tomados en condiciones bastante
deshumanas por migrantes indocumentados. Los sectores en los cuales se
emplean los migrantes basan su competitividad en la vulnerabilidad de
los migrantes y esa vulnerabilidad es apuntada por las restricciones al
acceso regular al mercado de trabajo por parte de los países de destino,
sean estos EU o Europa.
La predominancia de la delincuencia entre los migrantes indocumentados y
la amenaza cultural que éstos supuestamente constituirían, se vuelven
justificaciones ideológicas de una necesidad económica impuesta por el
actual sistema caracterizado por la división de trabajo. Si en el pasado
los países en vías de desarrollo eran solamente fuentes de materias
primas, hoy su rol principal se ha convertido en ser fuente de mano de
obra barata, indispensable para el sostenimiento de todo el modelo
económico.
Esta mano de obra puede ser utilizada en los países de origen a través
de la descentralización de vastos sectores industrializados o de etapas
de la producción de muchos bienes (por ejemplo, en el caso de las
maquiladoras). También puede ser usada en los países desarrollados y
dado que existen ahí normas que garantizan la dignidad del trabajo,
fruto de largas y sufridas luchas por trabajadores del 'Norte',
necesitan poner los migrantes en una condición de vulnerabilidad que los
excluye de la tutela normalmente acordada a los trabajadores. La
clandestinidad, combatida oficialmente con medidas represivas,
hipócritas e inútiles, responde a esta necesidad. La inmigración
indocumentada podría de hecho reducirse dramáticamente si se permitiera
el ingreso de un número suficiente de migrantes con documentos para
cubrir las vacantes existentes. Esto no se hace por consentir a los
sectores que requieren de mano de obra de bajo costo y sumamente
flexible, y que se nutren de trabajadores inmigrados que cumplen con
estas características, es decir, los clandestinos, sean latinos o
musulmanes.
Francesco Filippi, ex cooperante de CIEPAC, actualmente trabaja en la
ONG Portuguesa Oikos - Cooperação e Desenvolvimento como responsable de la gestión y evaluación de los proyectos de cooperación para el
desarrollo en América Latina.
Traducido del italiano por Miguel Pickard
Notas
1. Las pupusas son tortillas rellenas típicas de El Salvador.
2. Jean-François Boyer, Stati Uniti, versione Latinos, de LE MONDE
DIPLOMATIQUE, Dic. 2005, Edición. Italiana, Pag. 145.
3. Maronta Fabrizio, Gli Stati Uniti divisi dai Latinos, de LIMES
'Panamerica Latina' 4.2003, pag. 12938.
4. Al respecto hay que subrayar dos aspectos que han tenido un
impacto en el comportamiento demográfico de la minoría latina. La
pirámide demográfica de la comunidad inmigrada latinoamericana presenta
una estructura distinta de la de la población estadounidense en general,
pues acusa una edad media más baja respecto a la media nacional (25.9
años en el primer caso, 35.3 en el segundo). La predominación de los
jóvenes entre los migrantes, naturalmente, influye en la fertilidad de
este grupo. Las tasas de natalidad más altas se deben también al vínculo
que muchos migrantes hoy mantiene con costumbres culturales y sociales
vigentes en su país de origen.
5. Los cubanos residen mayormente en la Florida, los puertorriqueños
en Nueva York y Nueva Jersey, los mexicanos en California y en Tejas.
6. En cuestiones de familia, aborto u homosexualidad, la mayor parte
de los latinoamericanos recién migrados apoya las posiciones republicanas.
7. No obstante que los hispanos representan una fuente de mano de
obra escasamente especializada, de la cual dependen importantes sectores
de la economía estadounidense (agricultura, industria textil, de
alimentos y otras), en los últimos años se ha registrado una verdadera
explosión de la pequeña y mediana empresa hispana (son más de 2.7
millones las empresas hispanas) y un aumento paralelo del bienestar de
los hispanos que logran emanciparse de los empleos para los trabajadores
no especializados.
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